Nueva York impone el certificado de eficiencia energética

Nueva York impone el certificado de eficiencia energética

Marc Tió

Nueva York Estados Unidos

Con la primavera, no sólo han florecido los preciosos cerezos que decoran muchos parques de Nueva York y que parecen dar un respiro a una pandemia que ha trastornado las vidas de los neoyorquinos. 

 

También han brotado los certificados de eficiencia energética que todos los edificios de más de 2.300 metros cuadrados están obligados a estampar en su entrada a partir de este año. Para que te hagas una idea, hablamos de casi el 60% de edificios de la ciudad, unas 50.000 estructuras que incluyen viviendas, almacenes y locales comerciales

 

Los certificados recuerdan a los que vienen utilizando los restaurantes y cafeterías de la ciudad desde el 2010. Antes de poner un pie en cualquier establecimiento te saluda una letra: una A de color azul; una B, verde; o C, de un alarmante color naranja. Se trata de un barómetro que marca las violaciones de las estrictas normas higiénicas que debe cumplir cualquier local que sirva comida, siendo la A la mejor valoración y la C la peor de todas. 

La nueva Ley de Movilización Climática pone la lupa sobre los edificios responsables de dos tercios de los gases de efecto invernadero en todo Nueva York

La clasificación tiene una función informativa para el cliente, por supuesto. Aunque a nadie escapa que sirva también de campaña de bochorno para el restaurante que tiene que ponerse las pilas para evitar ahuyentar a los clientes con una mala nota. 

 

En 2019, la ciudad de Nueva York aprobó la Ley de Movilización Climática con el objetivo de reducir drásticamente las emisiones de dióxido de carbono en 2030 y llegar a la neutralidad en 2050. La lupa está puesta sobre los edificios, responsables de dos tercios de los gases de efecto invernadero de toda la ciudad. 

 

Desde el año pasado, las estructuras de gran superficie ya están obligadas a facilitar los datos energéticos de sus instalaciones pero, este año, la puntuación se verá reflejada en su portal y, como con los restaurantes, tendrá que ser claramente visible al público

Edificios como el legendario Empire State Building o el One World Trade Center hicieron una inversión millonaria en los últimos años, colgándose ahora la medalla de los edificios más verdes de la ciudad

El reto será para los edificios más antiguos que quizá tengan más dificultad para afrontar las reparaciones que los elevarían a la excelencia energética. Los grandes rascacielos, desde los más recientes como el One World Trade Center y la torre del Bank of America, o incluso el legendario Empire State Building, que hizo una millonaria inversión en sostenibilidad en los últimos años, se cuelgan la medalla de los edificios más verdes de Nueva York. 

 

El certificado sigue el clásico semáforo de colores, del rojo al verde, que incluye las recurrentes letras de la A, la mejor, a la D, la peor. Sumando los datos de la superficie del edificio, el número de residentes y su consumo energético, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos puede calcular la media que sirve para dar la nota. 

 

Si la nota es baja, los propietarios están invitados a aplicar cambios en los edificios que pueden ser medidas sencillas como instalar bombillas de bajo consumo o más laboriosas como substituir tuberías, calentadores o bombas de agua. La ley va a ser, inicialmente, laxa con estos cambios y permitirá un período de adaptación. Pero la administración se pondrá más seria a partir del 2024 cuando empezaran a caer penalizaciones para los suspensos. Por el momento, parece que queda mucho camino por recorrer. Casi la mitad de todos los certificados emitidos hasta ahora se han ganado una D.

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Víctor Quesada, coordinador de la Red Internacional de Promotores ODS España