El PET: ese gran denostado

El PET: ese gran denostado

Adrià Grau

Granollers, España

¿Es posible reeducar localidades responsables? ¿Comenzar un ciclo de economía circular empezando por los hogares? ¿Revolucionar el modelo de reciclaje? Así lo creen en TheCircularLab, un laboratorio experto en economía circular que ha puesto en marcha Reciclos, un vanguardista proyecto que agrupa tecnología móvil y reciclaje.

Granollers, Igualada y Sant Boi de Llobregat fueron los tres escenarios escogidos para testear la aceptación del público en 2019. Desde entonces, es común ver personas escaneando un QR de un envase (normalmente una botella de plástico) junto con el QR del contenedor amarillo. Lo que se consigue al hacer este simple gesto antes de tirar la basura es acumular “reciclos” la moneda de cambio que se acumula en una cesta virtual.

 

Durante los dos últimos años, los “reciclos” han sido acogidos en 43 municipios (27 de ellos catalanes) donde estas botellas y envases de PET se han transformado físicamente en otros materiales reciclados y virtualmente en productos solidarios: desde mascarillas y EPI, pasando por pañales para hogares sin recursos, hasta alimentos no perecederos.

Impulsado por Ecoembes, “Reciclo” es el primer Sistema de Devolución y Recompensa (SDR) implantado en España que premia a los vecinos que reciclan

Desde TheCircularLab señalan la importancia de afianzar la circularidad de los envases PET, dado de cada diez envases hechos con este plástico, nueve se reciclan. Además, gracias a su fácil transporte y menor peso, se ha reducido un 3,8% su huella de carbono.

 

Sobre el PET

EL PET es el tereftalato de polietileno, el tipo de plástico más usado en envases, especialmente en botellas. Químicamente se trata de un polímero termoplástico que puede cambiar de forma gracias al calor.

 

Sin embargo, la demonización de los PET y R-PET (reciclado) se debe principalmente a los plásticos de un solo uso. Recordemos que en España, a partir del 3 de julio de 2021 está prohibido comercializar “platos, cubiertos, pajitas, palitos de globos y bastoncillos de algodón de plástico de un solo uso”, debido a la legislación más reciente de la Unión Europea.

 

Un 50% de los residuos marinos de la UE son plásticos de un solo uso. El impacto esperado con esta normativa es reducir en más de la mitad los residuos que estos productos provocan. Una meta indispensable si tenemos en cuenta la invasión del plástico dentro de la cadena humana debido a la ingestión de microplásticos por parte de las especies marinas.

 

PET vs Greenwashing

Algunas marcas actuales, presentes también en Europa y España, distribuyen agua y refrescos en Tetra Brick, un envase que a simple vista puede parecer más sostenible pero no es así. Esto se debe a que cuenta con hasta seis capas, entre las que se incluye el aluminio.

Los envases de cartón para el agua gozan de una gran acogida entre el público pero más allá de su envase esconden una incómoda realidad: son mucho más contaminantes que las clásicas botellas de plástico

Según informa Greenpeace, un 25% de estos envases son inviables de reciclar. Un dato que pone de relieve lo lejos que están estos envases de apoyar la economía circular, ya que para 2025 la UE se ha propuesto que los plásticos en circulación incorporen diez millones de toneladas de plástico reciclado.

 

Frente a estos Tetra Bricks, los plásticos de las botellas no liberan sustancias tóxicas. Es cierto que para reciclar el PET se utilizan cantidades inocuas de químicos, pero estos no están nunca en el final porque se han integrado perfectamente con el plástico.

 

De hecho, si miramos la parte inferior de la botella que hemos observado al principio veremos cómo en el envase hay un triángulo en el que figura “PET” con el que podemos estar seguros que este plástico no lleva ni ftalatos ni bisfenol. Dos químicos denostados en materia de seguridad alimentaria, aunque imperceptibles para el ser humano, puesto que sería necesario beber 1.000 botellas de agua contaminada para intoxicarnos.

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